Condiciones Biológicas de un Buen Sueño

El ejercicio mental y psíquico favorece el sueño profundo. Todos somos capaces de crear las condiciones para un mejor sueño respetando algunas reglas dictadas por nuestro organismo.

Sobre esta base que es totalmente personal es como se constituye el ritmo biológico. Hace alterar y cuidar el sueño, pero contrariamente a lo que pudiéramos imaginar, no provoca el paso brusco de uno al otro: al contrario, modifica progresivamente su estado de vigilancia.

Nuestro ritmo biológico personal se debe tomar de 24 horas y en alternancia del día y de la noche. Estos ciclos son comunes a todas las especies vivientes.

Con lo cual los contrastes luz-oscuridad participan de manera natural en su ritmo despertar-sueño. La hormona del buen sueño (melatonina) se segrega en la oscuridad y regula bien el sueño. Cuando Ud. siente fatiga, los ojos pican o bosteza continuamente su organismo le indica que desea descansar. Por lo tanto, evite ir contracorriente y ¡suba al tren del sueño que pasa¡ Si usted se resiste a dormir el sueño desaparecerá y tendrá que esperar al próximo tren, 1 hora y media o 2 más tarde.

Cuando las noches son demasiado cortas, el sueño no es completo y es necesario tomar periodos de recuperación durante la jornada.
Cada vez que tengamos un golpe de sueño las pausas de 5 minutos pueden ser suficientes. El simple hecho de cerrar los ojos y dejarse llevar por el pensamiento produce una regeneración instantánea. En fin, una corta siesta de 20 minutos después de la comida del mediodía o más tarde, permite una recarga rápida de las energías vitales.

Integrando estos momento de descanso en nuestra jornada, podemos reconstruir nuestras reservas de energía. Se mejora la concentración y performancia y la fatiga durante la tarde-noche es menor.

Demasiada fatiga nerviosa engendrado por el stress de la jornada, pone en riesgo el sueño durante la noche. Cada persona se constituye de diferente manera, observando se puede descubrir como mejorar su calidad de reposo : el dia por los descansos periódicos, o la noche
para un sueño adaptado a su ritmo personal.

Si Ud. tiene dificultades de sueño, puede tentar a la posición ideal en “decúbitos dorsal”. Tumbado sobre la espalda, la nuca bien sostenida, la cabeza y el cuerpo ligeramente
orientados a la derecha, los brazos situados a lo largo del cuerpo, ligeramente doblados y
bien relajados.

El estudio clínico y experimental demuestra la influencia de la herencia sobre el sueño. Existen familias de pequeños o de grandes durmientes. “La hibridación natural” (un padre pequeño durmiente, el otro gran durmiente) produce descendientes pequeños, medios o grandes durmientes.

Esta noción es importante para interpretar la resistencia a la privación del sueño.
Existen otros factores que influyen en cada persona en el reposo:

El ejercicio, favorece el sueño profundo que tiene la función de renovar el cuerpo físico.La alimentación menos o más grasa por la noche. Provocan una digestión más larga y difícil. Por ejemplo, una marcha rápida de 30 minutos es suficiente para cubrir las necesidades del ejercicio cotidiano.

La bicicleta, la natación y la gimnasia son también fáciles de practicar por todos. La comida muy copiosa y con mucha grasa se debe evitar por la noche. Provoca una digestión larga y difícil, que perjudica al buen sueño. El alcohol, es un depresivo que disminuye la calidad del sueño.

Las propiedades excitantes de la cafeína. Otras sustancias como el té, el chocolate, la naranja o las bebidas a base de cola, también pueden estar en el rango de la categoría de excitantes. Es preferible reemplazarlas por una infusión sedante, como la tila por ejemplo.
El tabaco al final de la jornada, porque la nicotina es un estimulante que provoca numerosas perturbaciones durante la noche.
Las condiciones psicológicas son sin duda, aún más determinantes. Cualquier conflicto, preocupación, etc... constituye un obstáculo importante. Leer, una música relajante o una simple meditación pueden contribuir a favorecer el adormecimiento.

Las condiciones psicológicas son sin duda más determinantes todavía. Para poder dormir, es necesario estar lo más relajado posible. Cualquier actividad intelectual intensa, todo conflicto, sujeto de preocupación, constituye un obstáculo al durmiente. Leer, una música relajante, o una simple meditación pueden contribuir a marcar una ruptura con el mundo exterior y favorecer el sueño.

¡LA SIESTA SE DEBE REHABILITAR!
En nuestra cultura de eficacia, la siesta es a menudo un síntoma de algo negativo. Al contrario todas las investigaciones indican que el descenso de vigilancia después de comer es un fenómeno universal, regulado por nuestro reloj interno.
Una pausa de 5 minutos o una siesta de 20 a 30 minutos aportan según la edad y la persona un beneficio considerable. Una siesta, incluso corta, evacua en unos instantes una pérdida de vigilancia que puede ser perjudicial para la persona (accidentes de coche,,...) y permite obtener rápidamente un excelente nivel de capacidades físicas e intelectuales.
 
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